Aquí donde me ven

Soy hijo único (creo que eso pensaba mi madre de mí a pesar de mis 5 hermanos); padre hasta el final de mis días (intentaré que los hijos no lo noten); abuelo poeta, diseñador de proyectos de largo aliento. Mentor sempiterno, constructor de aprendizajes, incluído el de mí mismo.

Y lo demás que soy, está entre líneas (en mis textos).



Mis invitados (Elmar Mario)


Elmar Mario Guirao Maldonado*

Amanece en mis manos que escarban horizontes,
la luz besa mis pies,
reseca el cieno,
calienta mis huesos,
tuesta mi garganta hueca.

Este día se construye desde la abeja,
en el canto de los pájaros
en la labor de las hormigas.

Este día se erige al cielo
bruscamente…

Hurgo bajo el árbol
desentierro  sus raíces,
encuentro mi rostro ebúrneo descarnado
mi sonrisa de marfil
mi calavera.

Todos los muertos hoy recomponemos nuestro esqueleto
alzamos los brazos
crujimos,
contemplamos el crepúsculo
leemos nuestro epitafio,
nos sentamos a soñar sobre las lápidas.







Entre la hierba surges con tu perfil de piedra; 
relámpagos sin luz,  en el concreto enmohecido,
bifurcan sobre tu nombre sus caminos;
en ti reina el silencio de las hojas muertas,
el color silvestre de las flores
y la quietud de las horas intangibles en la tarde tibia que revienta.

Un sendero sierpe me indica tu morada,
me siento a tu lado, no hablas;
reprimo con llanto mi deseo frustrado que lo hagas.

Sobre este camino de cruces y de  ruinas
–en otros tiempos–
te dejé, padre,
descalzo
sin mis brazos;
para que sintieras la tibieza de la tierra cobijando el aura de tu esencia,
la intrepidez de la nada en los oídos dando vuelcos,
escuchando los murmullos del arcano:
(Algún día nos veremos,  no pierdas la esperanza, lo prometo).

Con estas manos te sostuve,
acaricié tu faz,
te estrujé para desvanecerte en sueños,
corazón de arena entre mis dedos
alas de ave en desbandada.

Hilvano los retazos de mi vida,  los recuerdos
las palabras despeñadas en las noches
sobre abismos negros.

 Y este espacio,
¿con qué ilumino este espacio, 
en el que la soledad me abraza,
en el que te llamo a gritos
en el que no te encuentro?

Trastoco con los ojos cerrados el recuerdo 
y rompo, sin saberlo,
una tela evanescente de sombras y de sueños.

Desde un faro que lacera oscuridades 
entre fulgores que atraviesan ranuras abismales
desvanezco;
algo a la zaga de  la bruma busca mi presencia;
algo pretendo hallar después de todo.

Hundo mis brazos en espejos
para salvarle la vida a la esperanza
de  algún día contemplar tu rostro…

Debería quedarme a tu lado
cuidar tu soledad,
vagar espectrales por las noches
entre los bosques
 impregnados al viento.

Sin embargo,
no tengo más que esta flor del camino que traje de lejos,
que estos labios secos
que dejan en tu cruz la ternura de un beso;
que este amor incólume,
 tejido de recuerdos viejos.

 






Acontece entonces, cuando dices:
 “este sueño que somos cruza el horizonte ataviado de nostalgia”,
que lloro la tarde y sus ramajes.

Sucede, que vuelco mi esencia sobre el agua de las tormentas que me anegan,
me siento desfiladero,
huelo a precipicio
y mis ojos contemplan tristes,
el negro infinito del abismo

Sucede, que cuando das la espalda para abrir la puerta
una lanceta espectral parte el instante
y dejamos de ser dos para ser nadie…

Cierro los ojos, no puedo creerlo;
nos dijimos adiós, como si nada.


 



Esta hora se desgrana entre mis manos,
agita el ramaje de los arboles
acaricia a la tarde.

Este  instante resplandece en el cuerpo inmaterial del aire
se lacera y sangra
en vientos torrenciales.

Picotea el pájaro mis ojos de madera.
El eco guarda el dolor silente;
hoy no será mas,
ha muerto el día.

La noche ansiosa devora los tejados
mientras en las calles
 la ciudad con sus luces pica el vientre de las sombras
carcome la austeridad de sus costados.

*Elmar Mario Guirao Maldonado, originario de Chilón, Chiapas y radicado en Tuxtla Gutiérrez. Abogado de profesión. Antologado en el libro de poesía Jaime Sabines. 83 aniversario. 83 poetas, coordinado por la Secretaría de Educación y por el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas.

Admirador profundo de Hermann Hesse, Juan Gelman,  Jaime Sabines, Jaime Torres Bodet, Vicente Huidobro, Socorro Trejo Sirvent  y Hugo Suárez Domínguez.


4 comentarios:

  1. me gustanh mucho los pemas del ilustre Lic. Guirao, se los recomiendo mucho, gracias por compartir con nocsotros su hermosa forma de sentir la vida.

    ResponderEliminar
  2. QUIENES CONOCEMOS A DON MARIO SABEMOS QUE LA POESIA SE REFLEJA EN TODOS SUS ACTOS.
    ¡FELICIDADES POR TAN MARAVILLOSA PUBLICACION!

    ResponderEliminar
  3. lo profundo de la vida, solo unos elegidos pueden observarla. De ahí que lo trascendental de las líneas que escribió y ahora nos regala uno de mis grandes maestros, así que lic. guirao solo se decirle mil gracias por compartirlo con sus amigos.

    ResponderEliminar
  4. Norma Lidia Rodriguez5 de octubre de 2011, 12:55

    La poesia es una bella manera de expresar los sentimientos y no todos son bendecidos con ese talento, como lo tiene el Lic. Mario Guirao. Muchas felicidades, mi admiración y respeto hacia tí.
    Sinceramente: Norma Lidia.

    ResponderEliminar

Coméntame, me gusta.